Hay ciudades que se visitan. Y hay ciudades que se escuchan. Honda pertenece a las segundas. Situada sobre la margen del imponente Río Magdalena , Honda fue durante los siglos XVI, XVII y XVIII el gran puerto fluvial del interior del país. Por aquí pasó el comercio, las mercancías, los viajeros, los virreyes y las noticias que conectaban el centro del territorio con el Caribe y con el mundo. Fue un emporio vibrante, estratégico, indispensable. Pero el progreso cambió de ruta. El ferrocarril, luego el camión, las nuevas carreteras y finalmente el transporte aéreo desplazaron el eje comercial. Y aunque Honda no fue olvidada, sí fue empujada a resistir. A no desaparecer. A transformarse sin perder su memoria. Hoy, la llamada “Ciudad de los Puentes” es un museo viviente. Sus calles empedradas, sus mansiones coloniales, sus antiguas bodegas y sus museos conservan más que objetos: guardan relatos. Historias de comercio y poder, de virreyes y arrieros, de espantos nocturnos y épocas de esp...
Hay lugares que no buscan imponerse por su tamaño ni por el ruido de la fama. Lugares que simplemente existen, discretos, cumpliendo su función natural y ofreciendo, sin alardes, un refugio de agua y vida. La charca de Guarinocito, en el Tolima, es uno de ellos. Nacida como una “madre vieja” del Río Magdalena , esta laguna quedó separada del cauce principal, pero sigue conectada a él por la permeabilidad de la tierra. Esa condición le permite mantener aguas tranquilas, actuar como amortiguador natural en tiempos de crecientes y conservar un equilibrio que hoy favorece la pesca, el avistamiento de aves y el descanso familiar. Aquí la naturaleza se deja observar sin dificultad. En sus orillas y espejos de agua aparecen con frecuencia el Pato Aguja secando sus alas, la imponente Garza real vigilando el agua, el inquieto Toche lagunero , el elegante Rallador americano cortando la superficie al atardecer, o la sigilosa Garza rallada entre la vegetación. También se dejan ver el siempre...